Una chispa de magia -Minirelato

Una chispa de magia

La magia no existe.

Eso es lo que toda la vida me han dicho. Es fácil, si no crees en ello, no existe. Pero… ¿qué pasa si realmente lo que quieres hacer es creer en ello con todas tus fuerzas, porque tu vida está vacía, y esa posibilidad es lo único que la llena?.

Tengo una vida normal, con una familia normal, un trabajo normal, amigos «normales», todo es normal. Pero yo quisiera que eso no fuese así. De pequeña leía maravillosos libros de aventuras y fantasía, en los cuales de pronto la cosa más insignificante se convertía en la maravilla más maravillosa: el niño introvertido y despreciado, se convertía en el héroe, la vieja más temida del pueblo, resulta que era la maga más poderosa del mundo, un pequeño y triste lagarto se convertía en un feroz dragón y así sucedía con todo.

Mi mente volaba por mundos desconocidos en los cuales el  viento susurraba palabras de poder, los ríos tenían nombre y se convertían en dioses, la tierra escondía pasadizos y laberintos encantados y el fuego encendía la chispa de la magia. ¿Por qué eso no podía ser real?. Me escondía en los libros mientras otros niños mucho más extrovertidos se relacionaban y jugaban entre ellos, y la verdad, es que en los momentos en los cuales estaba inmersa en mis lecturas, todo cobraba vida, todo era real…, aunque luego, cuando el libro terminaba me llevaba el gran batacazo que me devolvía a la cruda realidad.

La única manera de llenar ese vacío que quedaba, era descubrir una nueva y mágica lectura, que evitara, aunque fuese temporalmente, mi enfrentamiento con la realidad del día a día. Los libros fueron y serán mis grandes amigos, con los que siempre puedo contar; siempre están dispuestos para mi, siempre tienen algo que aportar, siempre permanecerán y estarán para cuando los necesite.

Pero, ¿qué sucede con la magia?; según las grandes creencias, si tienes fé en algo, si crees en algo, se vuelve realidad, para ti existe, es. Entonces, si creo que la magia existe, si cuando me encuentro inmersa en estos mundos mágicos, creo en ello, ¿existe de verdad?, o ¿simplemente es algo de lo que los demás se reirán si tengo la osadía de mencionarlo?.

La respuesta es fácil; existen pequeños mundos de creencias, que se amplían si hay muchas personas que creen en lo mismo, pero eso no desmerece los pequeños mundos que cada uno crea en su cabeza, y por supuesto, el mío no es menos.

En mi pequeño mundo, la naturaleza en un ente propio, que extiende sus tentáculos dando vida a sus distintas partes: el viento se lleva muy lejos los malos pensamientos, purifica, los árboles se mecen en el viento y sienten como cualquiera de nosotros, la tierra se comunica conmigo a través de los pies descalzos, las tormentas golpean con su fuerza haciéndome sentir lo pequeña que soy y cualquier animal, por pequeño que sea tiene una función inevitable, que debemos proteger. Y todo esto, amigo mío, todo esto es magia. Todo está ligado, unido por lazos invisibles. La vida en si es magia, sin más. Hay tantas cosas que desconocemos, tantas cosas que nos llenan sin saberlo, tantas cosas que nos dan miedo, que crean emociones en nosotros. Todo aquello que nos «revitalice», es mágico, ya sea bueno o malo. Todo aquello que encienda una chispa en nosotros, por pequeña que sea, es magia.

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